Concursos

Estos son algunos concursos en los que hemos participado
Vivero de empresas

 

Se nos pide crear un “vivero de empresas” que no sea un “vivero de empresas”. “Un punto de encuentro donde nazcan las ideas y donde se hagan realidad”. Dado que el local nos viene dado de antemano y ya está construido, se habrá de hacer hincapié en el funcionamiento, la relación de unos espacios con otros, la materialidad, etc.

 

El local dado es un local situado en parte bajo la calle, y entre edificios de viviendas y un centro comercial. Su característica principal es su falta de luz natural y la práctica imposibilidad de tenerla, su estricta rigidez estructural y la inclusión de núcleos de comunicaciones que no pertenecen al propio local pero que lo atraviesan en varios de sus puntos.

 

Bajo esta premisa, hemos de intentar que estos factores no sean un problema, sino todo lo contrario, que nos ayuden a estructurar los espacios y a aprovechar situaciones y oportunidades para crear nuevas sinergias.

Según las premisas del proyecto, se entiende que este “vivero de empresas” no es un lugar estanco, inmóvil. Es un lugar vivo donde la evolución y la movilidad de las empresas y de las ideas es algo fundamental.

 

De esta manera se entiende el lugar como un organismo plurifuncional en constante evolución, donde las ideas y las personas pasan de un lugar a otro a lo largo de su periplo pero sin dejar de estar conectadas las unas con las otras.

 

Otra de las premisas que el proyecto quiere atacar es el hecho de que el local actual no responde bien al concepto de lugar vivo. Es un local muerto, sin luz, sin aire, sin agua, todo lo contrario a lo que el proyecto quiere reflejar. Por lo tanto el proyecto pretende como idea clave insuflar vida en este local, que de verdad sea un “vivero”.

El árbol que abrazaba la muralla
 
Para la conexión entre el Parrote y el jardín de San Carlos la propuesta idónea es un ascensor que se separe de la propia muralla y de la puerta de San Andrés, y una vez llegado a cota que conecte mediante una pasarela horizontal con la plataforma superior del jardín.

 

Creemos que esto sería mucho menos invasivo y más accesible que unas escaleras mecánicas o una larguísima pasarela. A su vez el hecho de que sea una conexión exenta sirve como señal reconocible desde lejos e indica su carácter de elemento público y libre, en contraposición a si lo hiciéramos mediante la puerta de San Andrés.

 

El hecho de que el componente vertical sea exento permite el máximo respeto a la muralla y permite que si en un futuro se eliminara o sustituyera, la muralla no sufriría ningún trastorno. Del mismo modo al no tocar la muralla evitamos que esta sufra algún esfuerzo horizontal que le produzca alguna patología al muro. Solamente tocará en el punto donde conecta horizontalmente con la pasarela, provocando solamente esfuerzos verticales sobre el muro.

 

La parte vertical del ascensor consistirá de la propia cabina del ascensor, de 2 x 2 metros, y una estructura exterior metálica de 2,5 x 2,5 metros que se cerrará con paneles de madera.

 

La otra tarea a abordar en la actuación es la mejora de la vialidad peatonal. Una de las medidas que en un primer lugar se escaparían de las manos sería hacer la acera que bordea la muralla más ancha. Pero analizando el flujo de tráfico que pasa por ambos carriles, incluido el recorrido del autobús urbano, no creemos conveniente estrechar más la calzada. A pesar de que se prevé un tráfico más local por el desvío de este hacia otras zonas, la pendiente y la poca visibilidad de la curva hacen incluso escasos los 4 metros de de ancho de media de cada carril.

Entre la tierra y el mar

 

El proyecto trata de ser un vínculo entre la tierra y el mar. El usuario accede a la parcela desde el norte (en coche, en bicicleta, andando…), y el edificio lo vincula con el mar, bien poniéndose el traje y saliendo al mar con su embarcación, bien entrenando mientras contempla el mar o bien incluso tomándose algo en la cafetería con vistas al mar.

 

Pero también el edificio intenta unir al usuario del paseo con las actividades que se desarrollan dentro. Tanto el taller de dornas como el hangar de piraguas se sitúan en primera línea para que su actividad pueda ser contemplada desde el principal sitio de paso de la gente.

 

Formalmente el volumen se compone de dos cuerpos, uno de dos plantas que alberga el club de piragüismo en planta baja y el gimnasio en la primera planta, y el otro que alberga la asociación de Dornas A Vela. Estos cuerpos están unidos y son realmente un único edificio con una única entrada principal, con partes comunes como la cafetería y el gimnasio que se encuentran en la planta superior. Ambos cuerpos se abren en el sur con grandes puertas para sacar las embarcaciones correspondientes hacia el mar.

 

El edificio se materializa con una envolvente de listones de madera, que es el material que tradicionalmente ha caracterizado a la arquitectura marinera en Galicia, además de ser el material con que están hechas las embarcaciones a las que hace honor el edificio. Estos listones envuelven completamente el edificio, si bien la distancia entre ellos varía según la transparencia u opacidad que se quiera tener del interior en ese punto. La cubierta será plana según la caracterización marinera que se le quiere dar.

Edificio de oficinas en Oporto

 

El proyecto trata de ser un vínculo entre dos núcleos: aquel en que se sitúa la actual sede de la compañía “Águas do Porto”, y la nueva sede, ubidada en la Quinta de Baixo. Por tanto, se deberá acondicionar toda la vía que comunica ambos edificios dotándola de eleméntos característicos que conecten visualmente los edificios.

 

Se mantiene el suelo adoquinado, elemento característico del tejido urbano y cierto valor patrimonial. Además, se ancheará la acera en parte final del recorrido, aquélla próxima a la Quinta de Baixo, para que sea accesible no sólo a los vehículos, sino también a los peatones.

 

Se sustituirá el actual alumbrado urbano de la zona, aprovechando las tomas de luz existentes, pero empleando otro tipo de luminarias que permitan entender este camino como un vínculo entre dos elementos que forman parte de un todo.

 

Por ello, dado el carácter descendente del recorrido, se incorporará un flujo de agua en el borde de la acera, que permita no sólo marcar la separación entre el tráfico peatonal y rodado, sino conectar visualmente los dos edificios. Este flujo irá a terminará en el espacio público de la Quinta de Baixo, y desaparecerá, a modo de metáfora, como si fuera un afluente más del río Douro, ubicado al sur de la parcela.  

La plaza entre costuras

 

La propuesta de plaza debe ir íntimamente ligada a la propuesta de muro. Así pues, nuestra propuesta consiste en que la plaza sea una continuación del muro, o el muro una continuación de la plaza.

 

 Para ello se dará al muro un tratamiento dividido en franjas verticales que continuarán por el suelo de la plaza. Estas franjas pueden ser de madera en su mayor parte, de hierba, de agua, etc. Estás franjas serpentearán sobre la plaza de adoquín de hormigón dividiendo la plaza en un positivo (las franjas de madera) y un negativo (el adoquín de hormigón).

 

La plaza tiene actualmente una pendiente muy pronunciada. Para solventar este problema se elevará una gran parte de la plaza correspondiente a zona de permanencia. Por otro lado se mantendrá la pendiente en la zona de paso que conecta el inicio de la escalera con la esquina inferior que cruza Ramón de la Sagra y Federico Tapia.

 

Las franjas se dividen en dos grupos con diferente orientación. Al norte el grupo alineado con la escalera, que en la plaza se convierte en un parque biosaludable. Al sur las franjas se convierten en zona de esparcimiento, y se elevan unos metros sobre la plaza hasta alcanzar la cota de una planta, aprovechando el desnivel de la plaza.

 

Bajo esta zona elevada las franjas nos acogen y nos protegen. Debajo de ellas encontramos un espacio para protegernos de la lluvia y para dejar las bicicletas y unos aseos públicos. 

Enredando

 

Como metáfora del proceso creativo, se va a asimilar el funcionamiento del CIDEA con el funcionamiento de un puerto, en el que las ideas navegan, atracan, naufragan o van a la deriva a la espera de que alguien las ponga en práctica. Esta inspiración náutica se va a llevar a la materialidad del proyecto para vertebrar el conjunto, dando entidad a un proyecto global de Ciudad Futura en el que uno de sus 4 pilares básicos es el clúster mar representado por el puerto exterior.

 

CIDEA no es un conjunto de edificios exentos y ajenos los unos a los otros. Por el contrario, es un complejo de actividades diferentes relacionadas con el proceso creativo. Dentro de este complejo, tenemos tres edificios que albergarán usos diversos que, por su carácter, necesitan estar contenidos en un ámbito cerrado.

 

 Pero este proyecto trata de hacer hincapié en los espacios externos, al aire libre, como una parte muy importante del desarrollo creativo.