¿Cómo hacer una casa eficiente energéticamente?


Si estás pensando en hacerte una casa eficiente, tenemos una buena noticia para ti: cualquier casa nueva que hagas va a ser muy eficiente. Siempre y cuando, claro está, la hagas legalmente con un proyecto realizado por un arquitecto. La gente se sorprende mucho, cuando acomete un proyecto, de todas las normativas que se deben cumplir. Esto es, en gran medida, gracias al Código Técnico de la Edificación (CTE).

El Código Técnico de la Edificación

El CTE es la normativa técnica que regula la construcción de cualquier tipo de edificación, y se implantó en 2006. Pero el CTE es un reglamento cambiante que, sobre todo, se amplía cada vez más. Dispone de varias partes, pero la que nos atañe en este artículo es la relativa al Ahorro de Energía (CTE DB-HE). Este documento regula las condiciones de eficiencia energética que debe cumplir una edificación, desde el aislamiento térmico de sus muros, hasta el agua caliente y la calefacción. El CTE se ha propuesto, para cumplir diferentes directivas europeas, que en 2020 todos los edificios que se construyan sean de consumo casi nulo. Por ello, en CTE DB-HE, en sus diferentes versiones, ha ido incrementando las prestaciones de los edificios hasta la última versión, publicada el 20 de diciembre de 2019 y que entrará en vigor 6 meses después (21 de junio de 2020).

El CTE también es de aplicación en rehabilitaciones, por tanto, si vas a construir o rehabilitar una vivienda hoy en día, esta va a ser, como mínimo, muy eficiente, mucho más que una construida hace 10 años, por muy bien hecha que estuviera. Incluso, se podría considerar como una casa de consumo casi nulo o casa pasiva, al menos a nivel de consumo de agua caliente y calefacción.

¿Cómo mejorar la eficiencia energética de una casa?

Ahora bien, si tienes una casa y quieres mejorar su eficiencia energética, aquí te vamos a dar algunos consejos, en orden de eficacia y ahorro energético, que es muy recomendable que realices para ahorrar en tus facturas. Vamos a dividirlos en dos partes, la primera parte es útil para ahorrar energía térmica, es decir, calefacción. La segunda parte es útil para ahorrar energía eléctrica. Ambas partes son compatibles e independientes, es decir, una casa puede ser muy eficiente térmicamente pero consumir mucha electricidad y viceversa.

Consejos para mejorar la eficiencia térmica

1. Aislar, aislar y aislar

El aislamiento es la medida de eficiencia energética por antonomasia. Es una medida completamente pasiva, es decir, no consume energía a lo largo del tiempo. Es importante aislar toda la envolvente térmica en su conjunto, sin dejar superficies sin aislar, que pueden producir descompensaciones térmicas y, por tanto humedades.

En general, el elemento más importante para aislar es la cubierta, pues hemos de tener en cuenta que el aire caliente tiende a ascender. La cubierta es el elemento que primero y mejor hemos de aislar. Incluso, aunque tengamos una cubierta ya aislada, por ejemplo las clásicas cubiertas con poliuretano proyectado, hemos de volver a aislarla correctamente, mejor con espesores de al menos 12 cm.

Las fachadas son el otro gran elemento que debemos aislar, pues suelen suponer la mayoría de la superficie de cualquier vivienda. La mayor parte de las fachadas de nuestro parque inmobiliario no tiene ningún tipo de aislamiento o tiene un aislamiento con un espesor irrisorio (el consabido poliuretano proyectado de menos de 2 cm de espesor). Es recomendable colocar espesores de aislamiento de al menos 10 cm de espesor. La colocación depende de las condiciones de la fachada, pudiendo realizarse por el exterior (sistema SATE), por dentro de la cámara (con inyección de perlas de diversos materiales aislantes) o por el interior, mediante un trasdosado.

Las ventanas suelen suponer también un porcentaje importante de la envolvente térmica, pero no es tan determinante como los dos elementos anteriores. De hecho, no es recomendable que las ventanas sean mucho más herméticas y aislantes que el resto de la fachada. El elemento más importante de la ventana es el vidrio, que ha de ser siempre doble (o triple). Si las ventanas son de aluminio, es importante que tengan un marco con rotura de puente térmico. También es importante que no haya puentes térmicos en los elementos adyacentes a la ventana, (persianas, premarcos, etc.).

No nos debemos olvidar de aislar todas las posibles superficies de la envolvente de la casa: medianeras, porches, terrazas, aleros, balcones, forjados sanitarios, etc.

2. Reducir el gasto en climatización

Cuanto mejor aislada esté nuestra vivienda, menor será el consumo de calefacción o de aire acondicionado de esta. Aún así, aún con un aislamiento perfecto, es inevitable que exista un mínimo consumo de climatización, puesto que de vez en cuando abrimos puertas y ventanas. Por eso, lo mejor es que nuestra climatización sea lo más eficiente posible, utilizando energías renovables y muy baratas, como algunas de las siguientes:

- Bomba de calor aerotérmica: Este sistema puede producir calor y frío extrayendo la energía del aire a través de una bomba de calor con un pequeño consumo de electricidad. Es ideal en combinación con el suelo radiante.

- Bomba de calor geotérmica: Este sistema es análogo al anterior, pero extrae la energía de la tierra en vez del aire. Es muy eficiente, pues la temperatura del suelo es muy estable. El único problema es que su instalación inicial puede ser cara y no válida para todo tipo de terrenos.

- Caldera de biomasa: Puede ser más o menos eficiente dependiendo de la proximidad del combustible (pellets, leña, etc.). Si produces el combustible en tu propia parcela, puede ser eficiente. Si los tienes que comprar en el supermercado, no lo será tanto.

3. Reducir el gasto en agua caliente

Para la producción de agua caliente podemos utilizar uno de los sistemas anteriores (aerotermia, geotermia, biomasa) o utilizar paneles solares que calienten un depósito de inercia. Lo menos eficiente, en cualquier caso, es tener un termo eléctrico.

Es importante, para ahorrar energía, que las tuberías de agua caliente (también las de calefacción) estén convenientemente aisladas. Si tenemos una piscina climatizada, también hemos de tener en cuenta estos factores, aún más si cabe.

4. Reducir las pérdidas de calor por ventilación

La ventilación es uno de los grandes problemas en las casas pasivas o muy eficientes. Y no es que la ventilación per se sea mala, más bien al contrario. No hay nada más ecológico que una casa con ventilaciones cruzadas (ventanas en fachadas opuestas). Ventilar 10 minutos una vivienda con ventilación cruzada hace que se renueve el aire de toda la casa. Esta ventilación, que tan buena era en las casas de nuestros abuelos y de nuestros padres, es un problema si queremos obtener un consumo casi nulo de energía, pues con la ventilación vienen las pérdidas de calor.

¿Hay alguna solución para esto?

Sí, los recuperadores de calor. Los recuperadores de calor son elementos que se usan en los sistemas de ventilación mecánica, donde el aire se introduce y se extrae a través de conductos. Digamos que el aire entra y sale de la casa a través del mismo aparato, el recuperador de calor, sin mezclarse, pues el aire de entrada y el de salida van por conductos independientes. Por tanto, este sistema no es válido para los sistemas de ventilación natural (a través de ventanas y shunts), ni para los de ventilación híbrida (con extractores híbridos).

Esta es una de las medidas más chocantes en las casas pasivas: no es necesario abrir las ventanas nunca. Pero ojo, este es un sistema avanzado que solo tiene sentido cuando cumplimos a rajatabla todas las medidas anteriores (vivienda muy aislada, sin ningún puente térmico y con instalaciones de climatización muy eficientes).

Consejos para mejorar la eficiencia eléctrica

5. Reducir el gasto en iluminación

Una parte muy importante del consumo eléctrico de una casa (siempre que no tengamos calefacción eléctrica) es la iluminación. Reducir el gasto en iluminación es sencillo, simplemente tenemos que usar bombillas o lámparas que consuman poco. Las lámparas más eficientes son las LED, y después las de bajo consumo o fluorescentes. Las lámparas incandescentes y halógenas son muy poco eficientes, por lo que ya no se encuentran en el mercado. Si aún conservamos alguna de estas, es mejor sustituirlas cuanto antes.

Ni que decir tiene que la iluminación más eficiente es la iluminación natural, por lo que es recomendable aprovechar al máximo las horas de sol, en la medida de lo posible.

6. Usar electrodomésticos eficientes

En general, los electrodomésticos nuevos son mucho más eficientes que los antiguos, por lo que nos compensará cambiar de electrodoméstico para ahorrar en consumo, aunque el antiguo todavía funcione. Aunque todo dependerá de la frecuencia con la que usemos el electrodoméstico.

También es útil programar los electrodomésticos y aparatos eléctricos para que consuman lo mínimo, por ejemplo, que el frigorífico y el congelador no estén excesivamente fríos, que la calefacción no esté excesivamente alta, no dejar los aparatos eléctricos en stand-by, etc.

7. Crea tu propia energía eléctrica

La mejor manera de ahorrar energía eléctrica es producirla tu mismo. A día de hoy, el sistema más eficaz para producir energía eléctrica para autoconsumo son los paneles fotovoltaicos. Estos se pueden instalar tanto en viviendas nuevas como en viviendas existentes, siempre que se disponga de sitio en una parcela o en la cubierta del edificio. También se puede generar energía eléctrica mediante generadores minieólicos o mediante cogeneración doméstica, sistemas menos extendidos y, en general, menos eficientes.

Conclusión

Hoy en día, todas las casas nuevas que se construyen son de alta eficiencia energética, por lo que donde tenemos que hacer hincapié es en mejorar la eficiencia energética de las casas existentes. Las características de una vivienda eficiente son las mismas para una casa existente que para una casa nueva, es decir, debemos hacer que las casas existentes tengan unas características similares a las que se construyen desde cero. De esta manera, fomentaremos la rehabilitación, que es de por sí una práctica mucho más eficiente que la construcción de una casa nueva.

Lo más importante para rehabilitar o construir una casa que ahorre energía es conseguir, ante todo, el máximo ahorro en calefacción, lo que se consigue fundamentalmente aislando bien la casa. También es importante usar sistemas de calefacción y de climatización eficientes. Por último, para consumir poca energía eléctrica es bueno utilizar luminarias y aparatos eficientes. La guinda del pastel sería generar energía eléctrica para autoconsumo, con lo que, aquí sí, podríamos decir que nuestra casa es una casa de consumo nulo.

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